sábado, 18 de octubre de 2008

El suicida


Al pié de la Biblia abierta -donde estaba señalado en rojo el versículo que lo explicaría todo- alineó las cartas: a su mujer, al juez, a los amigos. Después bebió el veneno y se acostó. Nada. A la hora se levantó y miró el frasco. Sí, era el veneno. ¡Estaba tan seguro! Recargó la dosis y bebió otro vaso. Se acostó de nuevo. Otra hora. No moría. Entonces disparó su revolver contra la sien. ¿Qué broma era esa? Alguien -pero quién, cuándo- le había cambiado el veneno por agua, las balas por cartuchos de fogueo. Disparó contra la sien las otras cuatro balas. Inútil. Cerró la Biblia, recogió las cartas y salió del cuarto en momentos en que el dueño del hotel, mucamos y curiosos acudían alarmados por el estruendo de los cinco estampidos.

Al llegar a su casa se encontró con su mujer envenenada y con sus cinco hijos en el suelo, cada uno con un balazo en la sien. Tomó el cuchillo de la cocina, se desnudó el vientre y se fue dando cuchilladas. La hoja se hundía en las carnes blandas y luego salía limpia como del agua. Las carnes recobraban su lisitud como el agua después que le pescan el pez. Se derramó nafta en la ropa y al encender los fósforos, se apagaban chirriando.

Corrió hacia el balcón y antes de tirarse pudo ver en la calle el tendal de hombre y mujeres desangrándose por los vientres acuchillados, entre las llamas de la ciudad que se incendiaba.


(Enrique A. Imbert)

lunes, 13 de octubre de 2008

Breakdown


Open up the book you beat me with again.

Read it off one sentence at a time.

I'm tired of all the lines,

Convictions and your lies.

What right do you have to point at me?

Well, I'm sitting alone thinking about it all over coffee.

And still crowdin' my space are the things you still hold against me.

You cannot save me.


Well, it's not the time to breakdown.

It's not the time to breakdown.

It's not the time to break up this love,

Keep it together now.

It's not the time to break.


Read it all, no need for separating here.

You see what you want and try to justify.

All your little lines,

Convictions and your lies.

What right do you have to point at me?

Well, I'm sitting alone thinking about it all over coffee.

And still crowdin' my space are the things you still hold against me.

You cannot save me.


Well, it's not the time to breakdown.

It's not the time to breakdown.

It's not the time to break up this love,

Keep it together now.

It's not the time to break.


Open up the book you beat me with again.

Read it off one sentence at a time.

Well, it's not the time to breakdown.

Well, it's not the time to breakdown.

Well, it's not the time to breakdown.

Well, it's not the time to breakdown.

Well, it's not the time to break up this love,

Keep it together now.

Well, it's not the time to break,

Breakdown...


(Daughtry)

miércoles, 8 de octubre de 2008

All We are


I tried to paint you a picture,

the colors were all wrong

Black and white didn't fit you

And all along,

you were shaded with patience,

your strokes of everything

that I need just to make it

And I believe that

I could tear you apart but it won't break

anything that you are, you are...

We won't say our goodbyes

you know it's better that way

We won't break, we won't die

It's just a moment of change

All we are, all we are,

is everything that's right.

All we need, all we need,

a lover's alibi.


I walked a minute in your shoes,

they never would've fit

I figured there's nothing to lose

I need to get

some perspective on these words before I write them down

You're an island and my ship has run aground

I could tear your apart, but it won't break

anything that we are, we are

We won't say our goodbyes

you know its better that way

We won't break, we won't die

It's just a moment of change

All we are, all we are,

is everything that's right

All we need all we need,

a lover's alibi.

Every single day that I can breathe,

you changed my philosophy

I'm never gonna let you pass me by.


So don't say your goodbyes you know its better that way

We won't break, we won't die

It's just a moment of change...

All we are, all we are, is everything that's right

All we need, all we need, a lover's alibi.


(One Republic)

lunes, 6 de octubre de 2008

La disculpa


Un joven camina de un extremo a otro con mucho nerviosismo. Se rasca la cabeza y la sacude de un lado a otro muy pensativo.

-: Cómo, ¡cómo le digo! Me va a matar. Con la cara que tiene... esa mirada que parece decir “¡FUERA DE MI VISTA!” aún antes de abrir su boca. (da un salto como si se le hubiera ocurrido una gran idea y sonríe) ¿Y si le escribo una carta? (su sonrisa se desvanece con gesto de desilusión) ¡No, tengo que hablarle frente a frente!, ¡como un verdadero hombre!, ¡con valentía!... pero... ¿qué le digo?

Con un gesto de desesperación reanuda su marcha de un lado a otro. De pronto se detiene bruscamente y mira hacia el frente, como si le hablara a alguien que está delante suyo.

-: Buen día, señor Gutman (extiende su mano como saludando a alguien) Yo sé que su apellido significa “hombre bueno”, así que seguro debe serlo de verdad, y como es tan bueno, supongo que sabrá comprender mis actitudes y me va a perdonar. (se rasca los brazos y mira hacia el piso) Las cosas que hago, nos las hago por maldad, señor Gutman. Pasa que me sale la ira de adentro. (levanta nuevamente la mirada) Todo comenzó cuando yo le dije a su hija: “Te amo, Flor”, y ella me contestó muy despectivamente: “No me jodas, tarado”. Y se fue, y yo me quedé ahí, parado, como si de verdad fuera un tarado. De repente, sin pensarlo, saqué una moneda de mi bolsillo y de la rabia, rayé con ella el techo de un auto que estaba estacionado junto al cordón de la vereda.
(se retuerce como signo de vergüenza) No le voy a chamuyar. Yo sabía muy bien que ese auto era el suyo, señor Gutman. ¡Qué quiere que le haga!, me dejé llevar por el impulso. Pasa que su hija tiene los ojos negros más hermosos del barrio y quedé como embrujado cuando la vi por primera vez.
Le juro que yo soy capaz de hacer cualquier cosa por Flor, pero lo que yo siento no es correspondido.
Hace unos días la llamé por teléfono a Flor. La invité a sentarnos en el balcón de mi casa a tomar tereré y mirar la luna y las estrellas, pero ella me dijo re forra: “¿Mirar la luna y las estrellas?, ¡qué idiotez!, yo a la noche miro Patinando por un Sueño.” Entonces, yo me descontrolé por completo y fui corriendo hasta su casa, señor Gutman... y sí, fui yo el que tiró esa piedra que rompió el vidrio espejado de su ventana.
Asumo mi culpa, señor Gutman. Pero le aseguro que no soy un tipo violento, para nada. Pero es que su hija, tiene el dulce aroma de las flores, un aroma que me ciega, que me enloquece. Por eso, ¿cómo no me voy a poner como loco, cuando la vi la otra tarde en la heladería, tomando un helado con Santiago Monfardi, mirándose los ojos como dos bobos? Fue entonces cuando fui hasta su casa y le llené el picaporte de la puerta con Poximix.
Ya sé que mi forma de actuar deja mucho que desear. Ya sé que voy contra las normas y las buenas costumbres. También sé que así nunca voy a conseguir que Flor me ame como yo a ella. (mira a lo lejos con cara de éxtasis, como si volara con su mente) ¡Ay, Flor! Tiene las voz de los más bellos canarios.
(vuelve en sí y su expresión se vuelve de enojo) No se imagina lo que sentí cuando nos encontramos en la verdulería la otra vez. Yo volví a decirle que la amo, y ella, con esa voz de canario que sueño cada noche, me dijo: “Saldría con vos, si tuvieras la cara de Santiago Monfardi”. Me sentí tan mal, tan ofendido, que agarré un tomate duro y se lo tiré al primero que pasaba por la calle. Y ese que pasaba, era justamente usted, señor Gutman. (se arrodilla suplicante) ¡Perdóneme, por favor! Créame que no soy malo, es más, siempre fui el mejor de la clase, un ejemplo de conducta.
Ahora no sé qué es lo que me pasa, es como si no fuera yo.
Usted debe saber de estas cosas, seguramente estuvo enamorado muchas veces. Pero... dígame, ¿estuvo tan loco como yo?
Porque eso es lo que me pasa a mí, estoy loco de amor por su hija, y ella ni se da por enterada, no me da ni la hora. Ya se habrá dado cuenta usted que un neumático de su auto está desinflado. ¡Yo lo hice!, lo confieso, porque hoy Flor me sacó la lengua y me hizo fakiu.
No sé cómo disculparme, señor Gutman.
Tolo lo que hice, fue por amor.
(se queda en silencio unos segundos mirando hacia el piso, luego mira hacia delante y sonríe) Señor Gutman, ¿no me hace gancho con su hija? Dele, deje de lado el rencor, ¿sí?. Piénselo, señor Gutman, y después me dice.
Hasta luego (se da media vuelta y se va, se detiene bruscamente y vuelve) Ah, y mándele un beso de mi parte (sale corriendo. Apagón)

ADAPTACIÓN DEL CUENTO “ESCÚCHEME, SEÑOR GUTMAN”, DE DAVID WAPNER.

martes, 16 de septiembre de 2008

La Torre Oscura 3 (fragmento)


"... Ella había empezado a respirar con rapidez, y su pecho se alzaba y caía en veloces sacudidas bajo la canana del pistolero con su pesada carga de balas. Sus ojos ya no miraban hacia él; se habían vuelto hacia las lascas de piedra moteadas de mica. A sus espaldas, y a cierta distancia, un árbol se astilló y cayó al suelo. Más cornejas graznaron en el cielo. Absortos en el juego que ya no era juego, ninguno de los dos se dio cuenta.

-¿Ah, sí? -jadeó ella-. Conque sí, ¿eh?

-Así es. Ahora di la lección, Susannah, y sé certera.

Esta vez las palabras se desprendieron de sus labios como pequeños fragmentos de hielo. La mano derecha le temblaba ligeramente sobre el brazo de la silla de ruedas, como un motor al ralentí.

-No apunto con la mano; aquella que apunta con la mano ha olvidado el rostro de su padre.

Apunto con el ojo.

-Bien.

-No disparo con la mano; aquella que dispara con la mano ha olvidado el rostro de su padre.

Disparo con la mente.

-Así ha sido siempre, Susannah Dean.

-No mato con la pistola; aquella que mata con la pistola ha olvidado el rostro de su padre.

Mato con el corazón.

-¡Pues entonces MÁTALOS, por la gloria de tu padre! -gritó Roland-. ¡MÁTALOS A TODOS! "

martes, 26 de agosto de 2008

El témpano


Aveces, cuando pienso que todo está perdido,
voy hacia una de las formas de la muerte,
me pego un tiro con una palabra
que alguna vez me fue tan transparente.


Y en la ternura del agua que corre
te recuerdo en la llegada de unos trenes,
sales de los mares, curvas de los puertos,
con mujeres descalzas en el verde.


Voy hacia el fuego como la mariposa,
y no hay rima que rime con vivir...
no te pares, no te mates,
solo es una forma más de demorarse.


Y en las tardes tranquilas, cuando extraño todo,
pienso que todo no es lo que perdí;
una rosa de fe, aún a costa de perder, se pierde pero se gana.


La lucha es de igual a igual contra uno mismo,
¡y eso es ganarla!
No te pares, no te mates, solo es una forma mas de demorarte.


Recuerdo la quietud de la tierra, la quietud estaba adentro;
se cree más en los milagros a la hora del entierro.
"Este hombre trabajó, ¿quién escribirá su historia?"
La cal reseca, la viuda que sueña, los amigos que siguen igual,
la gloria en zapatillas, el florero vacío,
quién sabe si se puso a pensar; ¿para qué vivo?
¡Vivo para no perder!


Voy hacia el fuego como la mariposa,
y no hay rima que rime con vivir.
No se paren, no se maten, sólo es una forma más de demorarse...
No se paren, no se maten, sólo es una forma más de demorarse,
sólo es una forma más de demorarse...

Jorge Fandermole (Interprete: Juan Carlos Baglietto)

lunes, 11 de agosto de 2008

20 poemas de amor y una canción desesperada


POEMA 6


Te recuerdo como eras en el último otoño.

Eras la boina gris y el corazón en calma.

En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.

Y las hojas caían en el agua de tu alma.


Apegada a mis brazos como una enredadera,

las hojas recogían tu voz lenta y en calma.

Hoguera de estupor en que mi sed ardía.

Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.


Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:

boina gris, voz de pájaro y corazón de casa

hacia donde emigraban mis profundos anhelos

y caían mis besos alegres como brasas.


Cielo desde un navío.

Campo desde los cerros.

Tu recuerdo es de luz, de humo,

de estanque en calma!

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.

Hojas secas de otoño giraban en tu alma.